martes, 7 de agosto de 2012

COSAS

Desde siempre el hombre ordena. Libros en un estante, productos en una vidriera, pinturas en un museo.
Esas "cosas" que supuestamente no nos llevaremos de este mundo son  las que nos identifican, las expresiones más íntimas. Las que incluimos en el ajuar del recién nacido, las que conservamos en una mudanza o las que llevamos al preparar un viaje. O las que dejaremos como  herencia.
Una mirada a la habitación y las cosas de una persona bastaría para conocer sus prioridades, sus deseos y hasta su personalidad.
Y luego están los contenedores:  cajas,  mochilas, bolsos, valijas,... donde ubicar de un modo u otro esas "cosas".
En casi todas las aplicaciones que realicé en Flash de la serie LA HUIDA podemos reacomodar objetos en diferentes estantes y otros lugares, como actividad complementaria de los juegos. También podemos proponer a los chicos que inventen tramas relacionadas con esos objetos como si fuesen pistas de algún asunto.



Me viene a la memoria un poema de Jorge Luis Borges en el que describe cómo nos trascienden y sobreviven las cosas

                   Las cosas

El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.

Y ya que estamos con las cosas, para los alumnos más grandes y para cualquiera: no dejen de leer algún texto del genial escritor George Perec ¡en el que se dedica a escribir páginas enteras para enumerar cosas que hay en un depósito, habitación, estante, etc.!

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